Bixente Eizaguirre, hijo de una familia con gran tradición vinícola
y fundador de la bodega Talai-Berri, contaba ya, antes de su creación,
con una larga experiencia profesional en el ramo; tras muchos esfuerzos por lograr
la Denominación de Origen para un producto en el que habían trabajado
sus antecesores y él mismo (de hecho fue promotor e impulsor de la iniciativa),
decidió crear una bodega que atendiera a todas las exigencias que conlleva
una Denominación de Origen.
Así, tras la creación de la Denominación de Origen Txakolí
de Getaria (1989), la suya fue la primera bodega construida exclusivamente para
la elaboración y posterior venta de txakoli (1992), atendiendo a todo lo
exigido por la ley en lo que se refiere a las denominaciones de origen y según
los parámetros que caracterizan a un chateau. Desde los inicios de la Denominación,
Bixente Eizaguirre es miembro del Consejo Regulador de la Denominación
de Origen Txakoli de Getaria.

Para la construcción del edificio Talai-Berri, situado en las laderas del
monte Talai Mendi en Zarautz, se procedió a la contratación de un
arquitecto y un equipo de obras con una amplia experiencia en la edificación
de bodegas, ya que se consideraba que desde el inicio de la construcción
hasta el resultado final tenía que estar muy presente el destino del edificio.
En cuanto a los elementos técnicos que se incorporaron a la bodega propiamente
dicha, Talai-Berri fue pionera en el establecimiento y uso de las técnicas
más innovadoras: prensa neumática de aire, depósitos inoxidables
con camisas de refrigeración, control de temperatura...
La bodega tiene así mismo un pequeño laboratorio en el que se cuenta
con el material básico para poder hacer un seguimiento exhaustivo de los
diversos procesos productivos, una de las singularidades de la bodega Talai-Berri.
En los primeros años de la bodega se comenzaron a incorporar nuevas plantaciones
a viñas que eran ya centenarias, con el propósito de habilitar nuevas
hectáreas de viña con uvas autóctonas: se establecieron nuevos
sistemas de conducción y se buscaron nuevas orientaciones a las plantaciones
en lugares en los que ya hace más de cien años había habido
viñas y que, por una causa u otra, habían ido desapareciendo.
Tradicionalmente se habían plantado las viñas orientadas al mar
y siguiendo el sistema del parral español, suponiendo que dicha orientación
y dicho sistema eran los más adecuados. Sin embargo, no se tenía
en consideración que la cantidad de radiación solar en el País
Vasco es inferior a otras zonas de tradición vinícola de España
y la pluviometría superior a la media estatal, por lo que se decidió
orientar los viñedos al sur y con sistema de espaldera alta.
Aunque se haya cambiado tanto la orientación como la conducción
de las viñas, se siguen manteniendo las variedades autóctonas características
en la elaboración del txakolí: la Hondarribi Zuri y la Hondarribi
Beltza son dos variedades que se adaptan plenamente a las características
térreas y climáticas de la zona. Tierra, clima, uva, así
como la combinación de tradición e innovación en su cuidadosa
elaboración ofrecen como resultado un tipo de vino joven pero de carácter,
seco pero fresco, ligero pero afrutado y persistente, chispeante pero no espumoso.

La capacidad de producción de la bodega que se estableció para su
construcción fue de cien mil litros por año: el propósito
era supeditar la cantidad en aras de lograr una estimable calidad. Según
la filosofía de la bodega es muy importante controlar y dominar el producto
hasta en sus más mínimos detalles, de forma que, en todo el proceso
que va desde el cuidado de las viñas hasta el resultado final, el factor
humano (mimo, cuidado, seguimiento, control) esté siempre sobre el técnico
y éste no se sobreponga a aquel. Tali Berri tiene todas las particularidades
de una bodega familiar. Trabajan en ella tres miembros de la familia (dos enólogos
y un titulado en gestión de empresas), así como un ingeniero técnico
agrícola y dos trabajadores contratados para los trabajos de viticultura.
Se comenzó con una producción modesta (25.000 botellas), tanto por
ser una bodega de nueva implantación como porque decidieron recurrir sólo
a viñas que pudieran garantizar la calidad por la que habían apostado
al construir la bodega. La producción del año 2006 ha sido de 90.0000
botellas, por lo que se está acercando ya a la capacidad de producción
total decidida en 1.992. Mientras tanto se han plantado nuevos viñedos
en terrenos propios en torno a la bodega: en estos momento hay viñas en
plena producción y otras en primer y segundo año de plantación.
Cuando toda la plantación esté en plena producción, se logrará
llenar todos los depósitos utilizando exclusivamente uvas de propiedad
Talai-Berri.